Tus derechos asertivos 3 y 4

derechos-asertivos-psicologa-benimaclet-nayra-santanaYa sabes que haces un par de semanas compartí contigo un artículo donde te informé que tú, si tú tienes una serie de derechos asertivos, 20 nada más y nada menos. ¿No has tenido la oportunidad de echarle un vistazo? Eso lo soluciono rápido, haz CLICK aquí.

La semana 1, es decir, la semana pasada te presenté:

Tu derecho asertivo nº 1:  “Tienes derecho a cometer errores”.

Tu derecho asertivo nº2: “Tienes derecho a hacer menos de lo que puedes hacer”.

Y ahora esta la semana 2 te presento:

Tu derecho asertivo nº 3: “Tienes derecho a no sentirte responsable de los problemas de los demás”.

Tu derecho asertivo nº 4:“Tienes derecho a no seguir los consejos  de los demás”.

¿Qué te parece si me acompañas y averiguas de que va todo esto? ¡Sígueme un poquito más!

 

Tu derecho asertivo nº 3: “Tienes derecho a no sentirte responsable de los problemas de los demás”.

Es muy probable que en tu vida existan muchas personas que son importantes para ti y que lo derechos-asertivos-psicologa-benimaclet-nayra-santanaque ocurra en sus vidas te preocupe. Es lógico, deseas que las vidas de las personas que quieres estén libres de sufrimiento. Y aunque entiendo perfectamente tu deseo, tú sabes igual de bien que yo, que solo puede ser un deseo. La vida de todos, la tuya y la mía, incluye raciones  de sufrimiento que se traducen en dificultades cotidianas de menor importancia hasta problemas vitales de gran envergadura… sí, eso también es la vida.

Hay dificultades que se presentan sin más, tu pareja, familiar, amigo o hijo no se lo merece pero no es cuestión de merecerlo o no, sencillamente es la vida en toda su plenitud. ¿Y qué puedes hacer tú para poder evitarlo? En muchas ocasiones absolutamente nada. Tu contribución o aportación en sus vidas se limita a escuchar, a comprender, a empatizar, a acompañar en esos difíciles momentos pero “nada más”. Y lo pongo entre comillas por cada una de las acciones que he mencionado son grandes y muy valiosas.

Si la vida le ha propinado un revés a tu ser querido, es tu ser querido quien con tu ayuda y acompañamiento, tiene que salir adelante, no eres tú quien tienes que vivir la vida de la otra persona y responsabilizarte del problema, de cómo se siente, de lo que hace y de lo que no hace. No está en tu área de acción.

¿Y qué ocurrirá si  conviertes su problema en tu problema y no dejas que cada uno asuma su rol?

  • Tu ser querido se puede acomodar en exceso, esperando siempre que otras personas se responsabilicen de sus problemas.
  • Tu ser querido no aprende a asumir sus responsabilidades lo cual le puede llevar a la falsa creencia que “no soy capaz de…”, “necesito ayuda para todo…”, “no puedo vivir solo…”.
  • Tú vivirás con el peso de asumir tu vida y la vida de otra persona lo cual es muy angustioso.
  • Si tú no logras resolver todos los problemas, lo cual es muy probable, puede que te sientas culpable.
  • Tu ser querido puede que se vuelva exigente cuando tú no cumples sus expectativas de resolución del problema.

Tus lazos de parentesco no te obligan a tener que responsabilizarte de la vida de los demás. Todo tiene límites. Eso no significa que a partir de ahora te desentiendas de las personas que quieres pero tienes que encontrar un punto de equilibrio. No eres mejor pareja, hijo, amigo, primo o compañero de trabajo porque asumas problemas que no te corresponden.

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Tu derecho asertivo nº 4: “Tienes derecho a no seguir  los consejos de los demás”.

Seguro que en alguna ocasión, en más de una, te has encontrado con los consejos de pareja, familia, amigos, compañeros de trabajo, vecinos. ¿Te suena?

La vida presenta muchas dificultades y no siempre tienes que saber que quieres, qué decisión tomar. Necesitas apoyarte en las personas que te quieren bien.  ¡Claro que si! Es muy saludable y conveniente refugiarte en tus más allegados. Pero en estos casos pueden ocurrir dos cosas:

  1. Has pedido consejo a tu ser querido: quieres tener otros puntos de vista que te derechos-asertivos-psicologa-benimaclet-nayra-santanafaciliten desbloquear tu cabeza. Preguntas a tu pareja, amigo o padre, “Tú qué harías ¿te cambiarías de trabajo o no?”. Quizás el punto de vista de otros te ayude o te provoque más lío todavía, es un riesgo que tienes que asumir, pero lo que es seguro es que no tienes que seguirlo a pies juntillas.

En ocasiones por temor a la reacción de la otra persona accedes a sus consejos aunque estos no te convencen absolutamente para nada. En tal caso no estás siendo asertivo ya que no estás respetando lo que tú piensas, sientas o deseas. Para y piensa un instante, ¿eso te hace sentir bien contigo mismo? Me temo que conozco la respuesta ….NO.

  1. No has pedido consejo a tu ser querido: este escenario es peor todavía que el anterior. No te interesa lo que los demás piensen pero aún así te aconsejan (con la mejor de las intenciones). ¿Quién no ha dado en alguna ocasión un consejo gratuito que nadie nos estaba pidiendo? Quien te lo da cree que te está haciendo un favor y no se percata que tú no quieres ese tipo de favores. Así es que te encuentras en la situación “incomoda” de ver como no aceptas su consejo y al mismo tiempo no herir los sentimientos de tu ser querido.

Aquí es donde entraría en juego tu asertividad. Tienes todo el derecho del mundo a no aceptar los consejos y no sentirte mal por ello pero al mismo tiempo a comunicarlo de forma asertiva.

¿Cómo lo puedes poner en práctica?

Vamos a ver cómo podrías responder a tu ser querido sin herir sus sentimientos pero al mismo tiempo diciéndole de forma clara, honesta y directa que no vas a seguir sus consejos o que no necesitas consejos en eso momento.

Caso 1. Has pedido consejo a tu ser querido porque no sabes si aceptar la nueva oferta de trabajo o quedar donde trabajas ahora.

No terminas de verlo claro, quedarte o irte del trabajo tiene ventajas y desventajas y no logras que la balanza se decante por ningún lado en concreto. Así es que acudes a tu hermano mayor con el que has confiado siempre. Él, con la mejor de sus intenciones, te dice que no cambies que mejor te quedes dónde estás. Tú recoges la información pero después de darle unas cuantas vueltas tomas la decisión de hacer el cambio. Pero te preocupa lo que tu hermano piense.

 Tú: “Rafa he decidido cambiar de trabajo”.

Rafa:”Pues vale pero entonces para que me preguntas si al final vas hacer lo que quieres. La próxima vez no me marees”.

Tú: “Rafa, agradezco tu apoyo y opinión. Pero he decidido  que quiero cambiar de trabajo”.

Agradeces de forma amable el tiempo e interés prestado por tu ser querido pero le informas de forma clara y directa que vas hacer con tu vida. No lo olvides, es tu vida no la suya. Tú solo buscas una opinión, no delegabas la solución del problema en nadie.  Tú no puedes evitar que la otra persona se sienta molesta. Eso es una interpretación de Rafa que no es tu responsabilidad.

Caso 2. Nos has pedido consejo a tu ser querido pero te lo ofrecen de forma gratuita. 

Todavía no has tomado tú decisión de cambio o no de trabajo, te estás tomando tu tiempo. No has pedido consejo a tu familia, es algo que quieres decidir por ti mismo. Pero tu situación se convierte en el centro de la conversación de la comida del domingo. Todo el mundo opina y te aconsejan que debes hacer y eso te incomoda cada vez más.

Tú: “Gracias por vuestra preocupación pero me gustaría tomarme mi tiempo para decidir yo solo si cambiar o no de trabajo. Si necesitara alguna cosa ya sé que puedo contar con vosotros”. 

Si los consejos te los está proporcionando personas que te quieren bien, puedes presuponer que sus deseos son bienintencionados así es que empatizar con ellos y agradecer con un simple gracias ayuda a conectar con la otra persona pero luego no olvides ser claro en lo que esperas o deseas y así reducir la probabilidad que esa situación se vuelva a repetir.

Ya te lo comenté en la presentación de los derechos asertivos nº 1 y nº 2, tu puedes ser asertivo y esto facilitará tu comunicación con los demás pero NO es garantía que la otra persona te vaya a responder de forma asertiva. Quizás ella o él se sientan igualmente ofendidos pero ese no es tu responsabilidad.

Que tú seas asertivo NO es garantía que los demás te respondan de forma asertiva. Click Para Twittear

Pero lo más importante es que tú has respetado:

  • A ti: tus pensamientos, emociones y deseos.
  • Al otro: porque te has comunicado de una forma honesta, clara y directa.

El cumplimiento de estas dos premisas siempre harán que te sientas bien contigo mismo y facilite tus relaciones con el entorno pero no podrás evitar que los demás lo interpreten de una manera diferente a como tu deseabas. ¡Cómo piensen los demás no es tu responsabilidad! 🙂

¿Te atreves a poner en práctica tus derechos asertivos 3 y 4? Espero que al menos reflexiones si alguno de ellos te representa alguna dificultad, e incluso en que casos si lo ejerces y en que situaciones o con qué personas te resulta más complicado llevarlo a cabo. Para cambiar algo primero tienes que hacerte consciente de todo ello, y eso ya es un grandísimo trabajo.

¡Feliz día!

Nayra

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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